Ovnis en la Antiguedad

NUESTROS ANTEPASADOS Y LOS EXTRATERRESTRES

Desde que las diferentes culturas alcanzaron el suficiente desarrollo cultural y dejaron testimonio escrito y gráfico, se han sucedido a través de la historia las múltiples referencias a la aparición de seres venidos del Cielo, basta para ello como se mencionó anteriormente; remitirnos a los textos sagrados de todas las culturas y siempre nos vamos a encontrar con narraciones fabulosas sobre la intervención de seres celestiales y la influencia que estos supieron dar al desarrollo cultural en todo el planeta, y que decir de las fábulas y leyendas que se han transmitido de generación en generación. Inexplicable es el conocimiento que nuestros antepasados tenían acerca de los astros. Es como si en la más lejana antigüedad hubiese existido algún pueblo que hubiese contado con telescopios y observatorios apropiados como para establecer las trayectorias de los planetas alrededor del Sol, para calcular la duración del año, la duración de las cuatro estaciones y un cúmulo de otros detalles que eran de interés y de importancia para todos. ¿Acaso fuimos visitados en otras épocas, por seres del espacio?; eso es lo que se preguntan, todos los estudiosos de las diferentes culturas, Antropólogos, Paleontólogos e historiadores. Para un mejor estudio de estas divinas NAVES, revisemos al pasado de las Culturas donde hay hechos muy curiosos que evocan poderosamente la huella de los extraterrestres. Desde lejanas galaxias, llegaron a la Tierra los platillos voladores, mencionados en muchos Libros Sagrados como: Bolas de fuego, espadas encendidas; columnas de fuego; nubes luminosas; carros de fuego; Torbellinos que lanzan rayos; VIMANAS, ruedas voladoras; carros solares; dragón celestial etc. Como dijimos anteriormente Los platillos voladores siempre han participado en la historia de nuestro planeta, las generaciones las han visto y descrito a través de leyendas, fábulas, dibujos en piedras, campos desérticos (líneas), montañas, cuevas, papiros, pieles, estatuas, pirámides, tejidos; es decir en cada época se les ha dado diferentes interpretaciones o nombres: Ángeles; Visitantes del Cielo; Hijos del Sol; Semidioses; Ángeles de Luz; Mensajeros Divinos, Querubines, Extraterrestres, etc.. Para una mejor investigación recurramos a las escrituras de las diversas culturas, sin olvidar desde luego los restos arqueológicos y las pinturas rupestres   y llegaremos a sacar increíbles conclusiones, veamos:

LA   INDIA   LOS   TEXTOS   VEDICOS

             La literatura védica esta llena de abundantes ejemplos, leemos en los manuscritos de la gran epopeya sánscrita del MAHABHARATA que nos habla de una máquina circular “que volaba resplandeciente como la luna”, y en dicho texto también pueden leerse cosas tan sorprendentes como estas, “el hermoso carro celeste poseía el brillo del fuego... resplandeciendo con poderosa luz, como una llama en una noche de verano... como un cometa en el cielo... como un meteoro rodeado por una poderosa nube”, más aún: la fantástica máquina voladora del gran poema épico que es el Mahabharata, se describe como “teniendo dos pisos y muchas cámaras y ventanas”, este texto se refiere normalmente a los aparatos volantes con el nombre de “Vimanas”.

VIMANA.- Era un aparato espacial que se mueve como un pájaro, gracias a una fuerza interior, sea sobre la tierra, en el agua y en los aires. Que puede moverse en el cielo, de lugar en lugar, de país en país, de mundo en mundo. Una ciencia secreta con la cual construían máquinas volantes que no pueden estrellarse, dividirse, ni ser alcanzadas por el fuego... Y no pueden ser destruidas.

Veamos ahora en la Literatura de la India Antigua, en pasajes del Ramayana la gran epopeya que narra las hazañas de Rama y que si bien es atribuida al poeta Valminki ( Siglos IV a III a.C.) debe basarse, sin duda, obras mucho más antiguas, se hace mención de los “carros de fuego” y de los “carros voladores” leamos el siguiente párrafo;

“Bhima volaba en su carro resplandeciente como el Sol y ruidoso como el trueno... El carro volante centelleaba como una llama en el cielo nocturno estival... Pasaba como un cometa... Parecía que brillaban dos soles... He aquí que el carro se elevaba y todo el cielo se iluminaba...” Pero de una manera muy especial se describe un carro celeste muy concreto: el Puspaka, leamos: “el carro Puspaka, parecido al sol y que pertenece a mi hermano, fue traído por el poderoso Ravana... Este excelente carro aéreo, que va a cualquier sitio a voluntad, esta dispuesto para tí (Rama)... Este carro, parecido a una brillante nube en el cielo, está en la ciudad de Lanká... Viendo como venía el carro movido por la simple fuerza de su voluntad, Rama alcanzó el colmo del estupor. Y el rey subió a él, y el excelente carro, bajo el mando de Raghira, se elevó a lo más alto de la atmósfera. Y en este carro, desplazándose a su placer, Rama halló gran deleite”.  Narada el gran sabio de la antigua tradición hindú explica que la gran ciudad volante de Indra se hallaba ininterrumpidamente en el espacio, rodeado de una pared blanca, que producía destellos de luz cuando el vehículo se desplazaba por el firmamento. Nos habla también de ciudades submarinas y de ciudades subterráneas. Todo esto están descritos en la epopeya del Mahabharata con lujo de detalles.

En otra parte del Ramayana se lee; “...y en el divino puspaka se sentaron alegremente Sugriva, con su ejército de vanaras, y Vibshana, con sus ministros. Ya instalados todos, el maravilloso vehículo de Kubera, a una orden de Rughava, se lanzó al espacio... Este carro brillante como el sol naciente, este carro divino que sirve a Rama y es rápido como el pensamiento. ... Percibieron al príncipe en su carro, al elevar la vista, semejante a la Luna en el firmamento... Más divisando a Ravana cernerse en el aire con el puspaka, hacia él se lanzaron con sus rápidos carros y reanudaron la lucha desde posiciones iguales”.

En el Drona Parva, antiquísimo texto sánscrito, traducido al ingles en el año 1889 por Protap Chandra Roy, leemos: “salió disparado un proyectil brillante, poseído del resplandor de un fuego sin humo y las huestes enemigas quedaron rodeadas por una densa oscuridad. Por todas partes se hizo la oscuridad. Soplaban vientos terribles y las nubes se elevaban, rojas como la sangre; los mismos elementos mostraban su confusión, Giraba el Sol y el mundo achicharrado por el calor de aquella arma, parecía presa de una fiebre. Los elefantes huían despavoridos, buscando refugio. Las criaturas acuáticas se abrasaban y el enemigo caía como árboles derribados por un voraz incendio... Corceles y carros, destruidos por la energía de aquella arma, semejaban tocones sumidos por la conflagración del bosque. Por todas partes se derrumbaban carros a millares. Y entonces, la oscuridad se abatió sobre el ejército...”Los manuscritos antiguos mencionan también a la “Saeta de Indra”, poderosa arma accionada por lo que hoy sería descrito como mecanismo de reflexión circular. Con los conocimientos actuales, no resulta difícil asimilar esas descripciones a las modernas bombas atómicas o al rayo láser Pero...   ¿quiénes poseían entonces el conocimiento suficiente para su utilización?.Antiguo relieve indio donde se puede apreciar una nave voladora que es observada por un nutrido grupo de personas desde la tierra.

..(VIMANAS) a todos los jefes sus hermanos, con hombres piadosos en su interior, diciéndoles: PREPARAOS. En pie, hombres de la Buena Ley, y ATRAVEZAD el país mientras aún esta seco... Los Señores de la Tempestad se aproximan. Sus carros volantes se acercan a la Tierra... Los Señoresinferiores de los fuegos... preparan sus mágicas AGNYASTRA (armas de fuego preparadas por arte de MAGIA) ”. “Señores de la faz resplandeciente abandonaron la Tierra, retirando sus conocimientos a los hombres impuros y borrando las huellas de su paso. Se marcharon en carros voladores movidos por la luz, a su País de hierro y de metal”. Los hindúes en su literatura dicen que el trigo fue traído a la tierra por instructores extraterrestres, mensajeros de otros mundos portadores de nuevas técnicas.

 

EGIPTO.- El Faraón TUTMOSIS III, quien comenzó su reinado en el año 1504 a.C. observo él y su ejército varios objetos en el cielo y mando escribir sobre un pápiro: “En el año 22 en el tercer mes de invierno, sexta hora del día, los escribas de la Casa de la Vida, descubrieron una bola de fuego que venía del cielo y aunque carecía de cabeza, el aliento de su boca tenía olor FETICO. Su cuerpo de cinco varas no tenía voz. Todos se atemorizaron al verlo y se tiraron al suelo. Acudieron ante el rey para informarle, y éste ordenó que se meditara sobre lo sucedido. Pero aconteció que las bolas fueron más, y que brillaban en el Cielo más que el resplandor del Sol”. El rey decidió quemar incienso para calmar a la Tierra y ordenó escribir en el Libro de la Casa de la Vida el suceso para conservar el recuerdo por siempre.

Los faraones desde luego, aseguraban tener origen celestial y para ejemplo recurrimos al Mito de APOPHIS que sintetiza de una manera muy clara la manera como se desplazaba el dios RA, desde el espacio a la Tierra: APOPHIS es el genio de las tinieblas, que en todo momento amenazaba al dios Solar y se esfuerza por todos los medios en estorbar su navegación, llegando hasta intentar dejar seco el Río Celeste por el que boga la Barca de RA. Todas las mañanas y tardes, el dios solar, ayudado por su Tripulación Divina, consigue superar las maniobras de su enemigo y prosigue su marcha victoriosamente. De la lucha perpetua entre estas dos potencias adversas, pero al mismo tiempo complementarios, resulta el equilibrio del Universo. Desde luego la literatura egipcia es rica en descripciones celestiales sobre todo como se lee en el mito de APOPHIS, que describe el desplazamiento de una BARCA SOLAR, que RA, realiza a diario en el océano del cielo.

POPOL VUH .- El Libro de Consejo de los indios quichés de Guatemala, escrito en forma jeroglífica donde se lee: ...Entonces no había ni gente, ni animales, ni árboles, ni piedras, ni nada. Todo era un erial desolado y sin límites. Encima de las llanuras el espacio yacía inmóvil; en tanto que, sobre el caos, descansaba la inmensidad del mar. Nada estaba junto ni ocupado. Lo de abajo no tenía semejanza con lo de arriba. Ninguna cosa se veía de pie. Sólo se sentía la tranquilidad sorda de las aguas, las cuales parecía que se despeñaban en el abismo. En el silencio de las tinieblas vivían los dioses que se dicen: Tepeu, Gucumatz y Hurakán, cuyos nombres guardan el secreto de las creación, de la existencia y de la muerte; de la Tierra y de los seres que la habitan. Cuando los dioses llegaron al lugar donde estaban depositadas las tinieblas. Hablaron entre si, manifestaron sus sentimientos y se pusieron de acuerdo sobre lo que debían hacer.., También dice: “Y los Maestros Gigantes hablaron, así como los dominadores, los Poderosos del Cielo: Es tiempo de concentrarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro sostén, nuestro nutridor, nuestro invocador, nuestro conmemorador. Haced pues que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos conmemorados, por el hombre construido, el hombre maniquí, el hombre moldeado”. ¿Quiénes eran estos dioses?, ¿Eran acaso seres extraterrestres, que llegaron a la Tierra en épocas muy remotas?.

CARLOMAGNO.- Existe constancia de contactos con seres extraterrestres, que habrían venido de algún lugar del espacio. Según Brinsley Le Poer Trench en su libro titulado: THE FLYING SAUCER STORY, un grupo de terrestres fue llevado por tripulantes de una Aeronave para mostrarles cómo vivían los seres del espacio. Al regresar a la tierra, como consecuencia del relato, fueron tomados por el populacho como “brujos”, siendo torturados e incluso alguno de ellos muertos. Uno de estos casos ocurrió en LION. La gente vio descender de una aeronave a 3 hombres y una mujer. Toda la ciudad se consagró en torno de ellos, acusándolos de ser magos enviados por el Duque de Benevento, enemigo de Carlomagno, para destruir la cosecha de los Francos. Nadie hizo caso de ellos cuando trataron de explicar que eran compatriotas, llevados por hombres milagrosos a visitar grandes maravillas, cuyos detalles debían referir a los humanos. La oportuna llegada del Obispo Agobardo, quien luego de escuchar sus

Argumentos decidió que los presuntos “Brujos”, no habían caído del cielo, lo cual los salvo de la hoguera.

SOLON.- Narrando los hechos del pasado encontramos lo siguiente: ... Se cuenta acerca de PHAETON, hijo de HELIOS, el que una vez se subió al carro solar de su padre y, no sabiéndolo guiar, se acercó demasiado a la Tierra y lo quemó todo, siendo él mismo destruido por un rayo, podría parecer una fábula, pero la verdadera razón reside en el hecho de que hubo un cambio en el movimiento de los cuerpos celestes que circundan a nuestro mundo y la destrucción periódica de todo lo terrenal por un gran incendio... Diálogos (PLATON).

CHINA.- La China es el pueblo más grande y el más antiguo de la Tierra, su literatura esta llena de extraordinarias narraciones donde se comprueba lo que los reyes Manchúes decían ser descendientes de ese dragón que se había aparecido en los cielos de China y que aparentemente trajo consigo a esos emperadores que influenciaron poderosamente a ese pueblo tan admirable. Los antiguos habitantes se auto denominaban hijos del cielo; el Cielo representaba la residencia del Señor de Arriba y las estrellas eran sedes de una multitud de criaturas que calcando el modelo humano, formaban la corte y la administración de este señor. Existe un mito estelar muy antiguo que se encuentra en el Wen-siuan, es el de la Tejedora y el Boyero que dice: Cada año, el siete de la séptima luna, la Tejedora celeste abandona su morada estelar, atraviesa la Vía Láctea (por un puente de urracas) y va a encontrarse con su marido el Boyero, ¿Quién era pues la Tejedora? y ¿Por qué, los chinos consideran a la Vía Láctea como un río?, se le llama también Han del Cielo o Han de las estrellas, no olvidemos que también los faraones tienen una leyenda similar; recordemos que el dios RA, atravesaba el río celeste en una Barca Solar. Esto demuestra claramente la procedencia celestial de esos emperadores a lo cual se refieren todas narraciones, pero continuemos..

En el capitulo X en la obra Ciencia Natural se lee: Bajo el reinado de Xi, hace aproximadamente 4,000 años; fueron vistos dos soles en la ribera del río Feichang, uno de los cuales subía por el este, mientras que el otro bajaba por el Oeste. Ambos soles producían un ruido como el trueno...

Continuemos revisando los textos chinos que sin lugar a duda son de una antigüedad que escapa a nuestro tiempo y revisemos el libro escrito por el historiador Wang Jia, que vivió bajo la dinastía de los Tshin, en el siglo IV antes de Cristo y dice así: Durante los 30 años del reinado del emperador Yao, una inmensa nave flotaba por encima de las olas del mar del Oeste. Sobre esta nave, una potente luz se encendía de noche y se apagaba de día. Una vez cada 12 años, la nave daba una vuelta por el espacio. Por esto se le denominaba la nave de la Luna o Nave de las Estrellas...

Vamos a continuar analizando, las escrituras de los reyes Manchúes dice así el texto titulado Observaciones del Cielo escrito por un historiador que vivió en los años 920 y 1279 se afirma lo siguiente: Había una gran nave voladora expuesta en el palacio de la Virtud bajo la dinastía de los Tang. Medía más de 50 pies de largo, y resonaba como el hierro y el cobre, resistiendo perfectamente a la corrosión; se elevaba en el Cielo para retronar después, y así continuamente...

En el tiempo de los dragones alados

 Seres que se perdieron en la Tierra, leyendas sobre hombres espaciales, la existencia de una raza de reyes divinos o un batallón de soldados celestiales son algunos de los elementos que apuntan a la presencia de OVNIs en tierras de la antigua China. Y, tal como sucede hoy, los “dragones alados” también infundían mucho terror a las poblaciones.

“Los extraterrestres visitaron nuestro país durante la Pre-Historia, y fueron descubiertas imágenes de esos extraterrestres sobre el continente chino”. Esta declaración es del arqueólogo Wang Renxiang, de la Academia China de Ciencias Sociales, un científico que trabaja para el gobierno de la República Popular de China.

Varias de esas señales son cascos pintados en personajes de pinturas en cavernas del interior de Mongolia. En la provincia de Zheziang, por ejemplo, fue descubierta una pieza de cerámica de un hombre pre-histórico, datada aproximadamente del 4.000 a.C., habiendo un casco en su cabeza. Máscaras del 2.500 a.C. representan extrañas figuras de anteojos y pescuezos extensos, una figura así tal vez, no fuese novedad en la África negra.

El descubrimiento más impresionante fue realizado por la expedición Tchi Pu Tei en sepulcros localizados cerca de la frontera entre el Tíbet y China, en el año 1938. Los sepulcros estaban enterrados en serie, siendo que los esqueletos poseían un cuerpo pequeño y una cabeza relativamente grande. En la pared fueron pintados individuos de cráneo grande, dibujos del Sol, de la Luna y de las estrellas.

Discos o platos hallados.Junto a los esqueletos, había 716 platos de granito con dos centímetros de espesor, presentando un orificio en el centro y una escritura en espiral. Esta escritura fue parcialmente traducida por Tsum Um Nui y publicada por la Academia de Pesquisas Pre-Históricas de Pekín. Sobre ella, el profesor Alexander Kazantsev, de la Universidad de Moscú, dio la siguiente opinión:

“El relato causa emoción y extrañeza apenas, a quien no gusta de admitir nuevos aspectos sobre el origen del hombre. Los platos cuentan que, hace 12 mil años, un grupo de cierto pueblo quedó perdido en el tercer planeta de este sistema. Sus aviones –esta es la traducción literal de la escritura de la escultura– no tuvieron más fuerza que la indispensable para levantar vuelo y dejar la Tierra. Habrían sido destruidos en aquella región montañosa, abandonada y de difícil acceso, sin medios ni posibilidades de construirse nuevos aviones.

”Después hablan de los seres perdidos en la Tierra. Ellos habrían procurado entrar en contacto amigable con los habitantes de la región, sin embargo fueron cazados y muertos. El relato termina así, casi textualmente: ‘Mujeres, niños y hombres se escondieron en las cavernas hasta la alborada. Después acreditaron en las señales que vieron y verificaron que, aquella vez, los otros venían con intenciones pacíficas’. Es más o menos así como el relato termina.”

O sea: en la Pre-Historia de China sucedió la misma situación retratada en el filme “E.T.”, pero sin el final feliz. El catedrático soviético todavía afirma que esa traducción de los discos de granito es reforzada por “leyendas chinas que hablan de seres, magros y amarillos, que habrían vivido en la región de Baian Kara Ula, donde descendieron, provenientes de las nubes”.

Leyendas chinas sobre hombres del espacio no faltan. El ufólogo Shi Bo, autor de “OVNIs en la China”, cita el siguiente párrafo del Feng-Shen-Yen-i, un libro milenario: “Nocha, montado en su rueda de fuego y de viento, venció a Chag-Kuoi-Fung después de haber invocado en su auxilio legiones de dragones de plata voladores”.

100 mil soldados celestiales

El historiador W. Raymond Drake realizó el relevamiento de algunos documentos chinos que guardan relación con tradiciones conocidas hace mucho tiempo en el Occidente. A su entender:

“China fue gobernada durante 18 mil años por una raza de reyes divinos, según el manuscrito ‘Tchi’ (...). El clásico ‘Huainatzu’, en el capítulo 8, describe una edad idílica, cuando los hombres y los animales vivían en paz y en la belleza de un Jardín del Edén, con cuerpo y alma unidos en un entendimiento cósmico. El clima era benigno, no había calamidades naturales, ‘los planetas no se desviaban de sus cursos’, se desconocían las ofensas y los crímenes, la Tierra y la humanidad prosperaban. Los ‘espíritus’ descendían por medio de los hombres y les enseñaban la sabiduría divina. Más tarde, los hombres caerían en desgracia y llenaron el mundo de miedo. Entonces, la humanidad se degeneró en la lujuria y en las perversiones.

”El Shan-hai-ching, en su libro 17, menciona a los perversos Miao, descriptos como seres humanos alados que vivían en el extremo Noroeste del mundo, y que, alrededor del año 2400 a.C., perdieron el poder de volar, y, después de discutir con el ‘Señor de lo Alto’ fueron exiliados.

”La leyenda llamada Cuatro Reyes de Oro en el Cielo describe armas muy extrañas. Esta guerra habría ocurrido en los siglos VII y XI a.C., involucrando ‘cuatro gigantes del cielo’ y conduciendo ‘100 mil soldados celestiales’.

”Mo-li Ch’ing, el hermano más viejo, medía siete metros y tenía una barba hecha de hilos de cobre. Usaba un magnífico anillo de jade y portaba una lanza. Cuando este ser celestial blandía su espada mágica, significativamente llamada Nube Azul, ella provocaba un viento negro que producía millares de lanzas que atravesaban los cuerpos de los hombres y los reducía a polvo. El viento es seguido por una rueda de fuego que llenó el aire con decenas de millares de ígneas serpientes doradas. Del llano, se eleva un humo espeso que ciega y quema a los hombres, de los cuales ninguno es capaz de escapar.”

¿Qué sería el Guarda-Lluvia del Caos, cargado por Mo-li Hung, capaz de hacer para que “los cielos y la Tierra se cubran de densas tinieblas”? ¿Y la “guitarra de cuatro cuerdas” de Mo-li Hai, que, cuando era tocada, afectaba “de manera sobrenatural la tierra, el agua, el fuego o los vientos”? “Cuando ella era ejecutada, todo el mundo escuchaba y los campos de los enemigos se prendían fuego”.

Drake termina por concluir que “los textos de la antigua China hablan de flameantes dragones alados simbolizando naves espaciales que surcaban los cielos y se sumergían en los mares, aterrorizando a los campesinos, haciendo fenecer los campos, raptando gente o desembarcando extraños divinos. Como se admite que los OVNIs hacen hoy”.

 PIRI REIS.- Estos mapas tan misteriosos, tienen aproximadamente de 12,000 a 14,000 años de antigüedad, y por su estilo de diseño indica que fue diseñado desde el aire, la pregunta es ¿Quién podía sobrevolar la Tierra para cartografiarla entera?, ¿Quién navegaba alrededor del Continente Americano y de la Antárdida?. Este mapa muestra toda la Tierra con el mayor detalle y una sorprendente exactitud, incluyendo no solo las costas de las dos Américas, sino también las de toda la Antárdida, y por si esto fuese poco, presenta varias cordilleras montañosas que no solo coincidían con las que conocemos hoy en día; sino también con algunas que sólo se podían apreciar en la Antárdida, cuando no se hallaba cubierta de la actual capa de hielo. El nombre de estos mapas proviene de su propietario Piri Reis, almirante Turco que tomó parte en la batalla de Lepanto, pero antes fue propiedad de un piloto de Colón, quién se lo mostró a éste, ratificándose en su creencia de que existían tierras al otro lado del Atlántico, u Océanos Tenebrorum. Vamos a detallar tan importante cuestión; Años atrás un tal Arligton H. Mallery, ingeniero retirado, se interesó por unos mapas antiguos descubiertos en Estambul y ofrecidos después a la Biblioteca del Congreso de Washington. Estos mapas fueron dibujados aproximadamente en la época de Colón, pero se presentan como copias de mapas mucho más antiguos, o portulanos, como los que utilizan corrientemente los marineros desde muchos siglos atrás. En realidad, dichos mapas procedían de otros, compilados en la época helenística, basándose estos, a su vez, en mapas mucho más viejos procedentes del antiguo Egipto y de otras civilizaciones aún más remotas. Tales mapas fueron considerados como interesantes piezas de museo y quedaron arrinconadas hasta caer en el más completo olvido, hasta que Mallery las descubrió y las dio a conocer y la gran sorpresa fue mayor cuando las fueron investigando, al constatar su gran antigüedad.

CRISTOBAL COLON.- Según el Libro de navegación de Cristóbal Colón, hacia las 22 horas del 11 de Octubre del año 1492, tanto él como otro tripulante de su carabela, pudieron divisar “una luz trémula a gran distancia”, la cual se desvanecía y volvía a aparecer reiteradamente. Estos fenómenos podrían ser explicados con bastante lógica dentro del campo de la Meteorología, sin embargo existen otros que saldrían airosos de cualquier examen científico. Pero leamos el informe de Colón escrito el día 6 noviembre del año 1492, que dice así: “Contaron mis mensajeros que después de una marcha de doce millas habían llegado a una aldea como de unos mil habitantes. Los indígenas los recibieron con grandes muestras de afectos y los hospedaron en sus más bellas mansiones: los llevaron en hombros, les besaron manos y pies e intentaron hacerles comprender que ya sabían que los hombres blancos eran los enviados de los dioses. Hasta cincuenta hombres y mujeres insistieron en regresar con ellos al cielo de los dioses eternos”. Los indios tanto de América central y del sur tenían un recuerdo común: En la lejana prehistoria unos hombres blancos, altos, rubios, barbudos y de ojos azules, se unieron a los indígenas y les enseñaron la ciencia, la técnica y las sabias leyes de su avanzada civilización. Un día desaparecieron repentinamente, pero prometieron volver.

En La Crónica del Perú de Cieza de León encontramos en el capitulo LXV: Cuando se prendió Atabaliba en la provincia de Caxamarca, hay vivos algunos cristianos que se hallaron con el marqués don Francisco Pizarro, que lo prendió, que vieron en el cielo de media noche abajo una señal verde, tan gruesa como un brazo y tan larga como una lanza jineta; y como los españoles anduviesen mirando en ello, y Atabaliba lo entendiese, dicen que les pidió que lo sacasen para verla, y como lo vio, se paró triste, y lo estuvo el día siguiente; y el gobernador don Francisco Pizarro le preguntó por qué se había parado tan triste. Respondió él: "He mirado la señal del cielo, y dígote que cuando mi padre, Guaynacapa, murió, se vio otra señal semejante a aquella".

MEXICO.- Los aztecas, con sus conocimientos heredados aparentemente de los Toltecas e influenciado por el misterioso pueblo Maya, también poseían conocimientos bien positivos al respecto, pero indudablemente fueron Los mayas los que más sabían, a pesar de su aparente posición tradicionalista, enemiga de los cambios y de los modernismos. Los mayas construyeron las pirámides que deberíamos llamar venusianas, ya que estaban relacionadas con ese brillante planeta. Se construían en 52 años, y los cuatro días siguientes eran de ayuno y de penitencias, acompañadas de fervientes oraciones, solicitando a los dioses que alejaran de ellos la posibilidad de un cataclismo.

En México se representa a QUETZALCOATL bajo el aspecto del señor de la Aurora, navegando por el espacio en un Barco Alado impulsado por una fuerza misteriosa, dejando una estela de humo que aparentemente se dirige hacia arriba o que proviene del cielo. QUETZALCOATL era según la leyenda un rey de una pureza absoluta hasta el día en que, bajo la presión de malos consejeros, se embriaga y comete acto carnal. Desesperado por lo que él considera el más horrible de los pecados, decide un castigo ejemplar: Abandona su reino bien amado y muere voluntariamente en una hoguera. Quemado su cuerpo, su corazón se eleva al Cielo, donde se transforma en el Planeta Venus.

Dentro de la historia de México, sé a recogido del Cronista Bernal Díaz, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España lo siguiente: “Dijeron los indios mexicanos; que vieron una señal en el cielo que era como verde y colorada y redonda como rueda de carreta y que junto a la señal venía otra raya y camino de hacia donde sale el Sol y se venía a juntar con la raya colorada...” Bramó MOCTEZUMA, el último rey Azteca, ante el veredicto aniquilador de aquella señal que paso por el cielo, se oyó la voz del gran vidente y profeta el rey de Texococo, que vaticinó: “El fin esta próximo, vendrá por el mar el hombre blanco y se acabará nuestro tiempo, no estaré para verlo, pero Tú, MOCTEZUMA II, emperador de México, tú si verás al hombre de tez clara, ropa de metales y veneno en la mirada; Yo no, habré muerto para entonces: Los dioses me protegerán, no veré el fin de mi raza”. MOCTEZUMA creyó que los dioses habían regresado a la Tierra, aquéllos dioses que un día llegaron del Sol trayendo el maíz, semilla maravillosa, que eran buenos y que un día se fueron prometiendo regresar; MOCTEZUMA se equivocó la señal del Cielo anunciaba el fin de su Imperio, en manos de los Españoles.

Tenemos que analizar también a la famosa tumba de Palenque, encontrado en el corazón de la Pirámide Maya; el difunto no era maya, su morfología es totalmente diferente a la de los indios, aparentaba unos 40 ó 50 años de edad. Su talla, que era de 1.75 metros, sobrepasaba en más de 20 centímetros la altura media de los mayas, que era de 1.54 metros. La interpretación del personaje esculpido sobre la lápida mortuoria es fascinante he aquí su descripción: La figura humana que está en el centro de la losa que llamamos piloto, lleva un casco y mira hacia la parte delantera del aparato. Sus dos manos manipulan unos resortes. La mano derecha se apoya sobre una palanca idéntica a las utilizadas en el cambio de marchas de los autos. Su cabeza esta apoyada en un soporte; un inhalador penetra en su nariz, lo que indica un vuelo a la estratosfera. La colonización del antiguo México por seres extraterrestres de cultura ampliamente desarrollada quizás quede demostrado en esta figura.

TIAHUNACO.- La portada del Sol que se encuentra a más de 4,000 msnm, es una impresionante mole que pesa 10 toneladas y tiene tallados relieves que según el Científico; ERICH VON DANIKEN, cuentan las historias de una aeronave de oro en la quwe viajaba un extraterrestre de nombre ORJANA, que poseía como manos cuatro dedos palmados. Según las inscripciones de la Puerta del Sol; la Gran Madre de la Tierra, dio a luz setenta hijos y luego regreso a su remoto lugar entre las estrellas. Según la descripción de este Ser, podemos hacer una comparación con la leyenda recogida por Garcilaso de la Vega, donde tradiciones antiguas refieren, que hace muchos miles de años una nave del espacio más brillante que el Sol aterrizo cerca del Lago Titicaca, de dicha nave salió una mujer que venía de la gran estrella esplendorosa y que se llamaba orejona. Tenía los pies como los humanos, pero las manos palmípedas con solo cuatro dedos, y la cabeza en forma ovoide, casi puntiaguda, con grandes orejas. Orejona con piedras negras traídas de su planeta, construyo el primer templo de la Isla del Sol.

LA BIBLIA Y LOS EXTRATERRESTRES

La Sagrada Biblia, es sin lugar a dudas que hace referencia a nuestros antepasados los Extraterrestres; se les menciona como: Bolas de fuego, Carros de Fuego, Ruedas Voladoras, Torbellino, Nubes Luminosas, Columnas de Fuego, la Estrella de Belén, los Angeles, Arcángeles, Querubines, etc. Vamos a detallar los hermosos pasajes bíblicos donde se puede claramente apreciar la intervención de seres celestiales.

              Al leer el primer libro; el Génesis, Dios dice: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza (1: 26), nos damos cuenta que nuestra aparición en la Tierra, fue ordenada y dirigida por un Ser Supremo, Todopoderoso que a su vez no estaba solo, sino acompañado de otros seres que probablemente seguían de cerca el desenvolvimiento de la Creación, llamados Angeles. Más adelante cuando los Hombres comienzan a multiplicarse por la Tierra se hace mención al primer arrebato hacia el Cielo, leamos: Henoc anduvo con Dios y desapareció; porque Dios se lo llevó (Génesis 5: 24); en forma clara y sencilla nos damos cuenta que alguien se lo llevo hacia el espacio y nadie lo volvió a ver más. Seguimos leyendo y en el Cap. 6 del Génesis versículos del 1 al 24: Cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la Tierra y les nacieron hijas, los Hijos de Dios se dieron cuenta de que las hijas de los hombres eran hermosas y tomaron por esposas de entre todas aquellas que quisieron. En este relato el lector podrá darse cuenta, que el tiempo al que corresponde es una era en la cual los hombres terrestres y extraterrestres se comunicaban hasta el punto de formar familias, también es posible que sea una época en la cual los cielos estaban abiertos, por lo tanto existía aún ese contacto directo con seres del espacio; ¿De qué mundos o galaxias venían?. Tal vez en el futuro, lo sepamos.

En el Libro del Exodo en el capitulo 13: 21 – 22, YAVE iba delante de ellos señalándoles el camino: de día iba en una columna de nube; de noche, en una columna de fuego, iluminándolos para que anduvieran de noche como de día. Nunca se apartó de ellos esta columna, ni de día ni de noche. Es una descripción bastante clara de las naves celestes que acompañaban al pueblo Hebreo durante su peregrinación rumbo hacia la Tierra prometida. Más adelante también se describe la forma como YAVE se manifiesta al pueblo en el Capítulo 16: 10; la gloria de YAVE se apareció en medio de la nube. En el Cap. 40 versículos 34-38, encontramos un pasaje en el cual se lee: Cuando la nube se elevaba de encima de la Morada, los hijos de Israel se ponían en marcha. Pero si la Nube no se elevaba, ellos no se movían en espera del día en que se elevara. Porque durante el día la Nube de YAVE estaba sobre la morada y durante la noche había fuego a la vista de todo el pueblo de Israel.

En el Libro del Génesis, en el Cap. 19; DIOS destruyó Sodoma y Gomorra leamos: Entonces llovió JEHOVA sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego desde los cielos y destruyó las ciudades y toda aquella llanura, con todos sus moradores de aquellas ciudades y el fruto de la tierra. ¿Acaso fue esto un ejemplo de alguna explosión atómica?.

La Visión del Profeta Ezequiel (1: 1-28): Fue justamente a la orilla de un río en Babilonia, el río Quebar, que Ezequiel hijo de Buzi; se detuvo tristemente, el quinto día del cuarto mes del quinto año de la primera deportación, del rey Joaquín en el país de los caldeos; o sea, el año 593, cuando vio aparecer en el cielo, sobre su cabeza; el carro de YAVE. Yo observaba – nos cuenta Ezequiel - Hubo un viento huracanado que soplaba del norte, cuando apareció una gran nube luminosa; en la nube había fuego ardiente, y, en medio del fuego, algo resplandecía...En medio de estos cuatro seres, se veían como brasas ardientes, como antorchas que se agitaban de acá para allá. El fuego resplandecía y producía fulgores. Los cuatro seres iban y venían lo mismo que el relámpago. Al mirarlos me fijé que, en el suelo, había una rueda al lado de cada uno. Las cuatro tenían el brillo del crisólito y eran de la misma forma: en realidad, no eran ruedas sino que cada una de ellas me parecía ser dos ruedas entrecruzadas. Con esto, podían desplazarse hacia los cuatro puntos cardinales sin cambiar su orientación. Tenían una circunferencia muy alta, y su solo aspecto lo dejaba a uno atemorizado, pues había ojos en las ruedas, por todo su contorno. Cuando los seres se movían, o cuando se elevaban de la Tierra, las ruedas hacían lo mismo. Los seres iban a cualquier parte donde el Espíritu tenía que ir, y las ruedas los acompañaban, pues el mismo Espíritu estaba en los seres y en las ruedas. Por eso, las ruedas andaban, se paraban o se levantaban de la tierra, igual que los seres. Sobre los seres había una especie de bóveda, tan preciosa como cristal, la cual descansaba sobre ellos. Los seres sostenían la bóveda con dos de sus alas paradas, una junta a la otra, mientras que se cubrían el cuerpo con las otras dos. Cuando se movían, sus alas producían un ruido semejante al de un río caudaloso, o a la voz del Todopoderoso, o también al estruendo de un ejército. Al detenerse, replegaban sus alas. Un ruido se oía desde la bóveda que estaba por encima de ellos. Y sobre ésta, se veía como una piedra de zafiro, en forma de trono, y, erguida sobre él, una figura semejante a un hombre. Un fulgor como de bronce brillante que parecía fuego lo rodeaba todo en derredor. De lo que podía ser su cintura salía hacia arriba y hacia abajo como un fuego refulgente; semejante al arco iris que aparece en las nubes en día de lluvia, tal era el fulgor que despedía.

En el 2 Libro de Reyes en el Cap. 2: 1-2, nos encontramos nuevamente ante un acontecimiento transcendental, JEHOVA se llevó a Elías al cielo en un remolino. Así sucedió: Cuando pasaron el río Jordán, dijo Elías a Eliseo: “Voy a ser llevado lejos de ti. Pídeme antes lo quieras que haga por ti”. Eliseo dijo: “Haz que tenga lo mejor de tu espíritu”. Elías dijo: “Pides una cosa difícil, pero si alcanzas a verme cuando sea llevado lejos de ti, lo tendrás. Si no, no lo tendrás”. Mientras caminaban, conversando, un carro de fuego con caballos de fuego se colocó entre ellos, y Elías subió al cielo en un remolino. Eliseo lo vió alejarse y clamaba: ¡Padre, Padre mío, carro de Israel y su cab